Un día nos encerramos producto de la situación de salubridad que había iniciado. 15 días nos dijeron, pero más de 7 meses han pasado, con un final inconcluso, lejano y tardío que día por día nos acompaña. Actualmente muchas son las cosa que han liberado, restaurantes, plazas comerciales, trabajos, balnearios, parecería un retorno a la normalidad hasta que a las 7 o 9 pm toca despertar, con un toque de queda que no se le ve la funcionalidad. El problema que representa el COVID-19 no es cuestión de un horario , de nada sirve que de noche no se pueda salir a las calles cuando de día reinan las aglomeraciones, el contacto físico, fiestas, juntes... parecería que hemos caído en el absurdo pensamiento que el COVID-19 solo se pega de noche porque de lo contrario no entiendo las medidas a tomar. Es momento de reflexionar, analizar porque no mejor en lugar de colocar todas las fuerzas en un toque de queda, tomamos medias rígidas que prohíban cualquier tipo de aglomeración en cualquier horario y...
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